Lanzarote. 2024.
Volcán Corona, Ye.
Estamos aquí, estamos bien, somos jóvenes, le damos un mordisco a la vida.
Y de repente…
De repente, está su camisa algo arrugada sacudida por la brisa tibia de la tarde
frente al ballet de los barcos que danzan sobre el agua tranquila del puerto de Arrecife.
frente al ballet de los barcos que danzan sobre el agua tranquila del puerto de Arrecife.
Está esa sonrisa cuando vuestras miradas se cruzan,
tus ojos que se bajan para ahogar la inquietud, la incomodidad y los miedos,
antes de sonreír tú también.
tus ojos que se bajan para ahogar la inquietud, la incomodidad y los miedos,
antes de sonreír tú también.
Está la dulzura de una tarde sin final, con sabores de cañas de sol tibio y de primeras veces,
esos trozos de paraíso dentro del paraíso,
la sensación de estar bien que saboreas sin hacerte preguntas,
su calor acercándose,
su mano tímida rozando tu piel,
su brazo rodeando tus hombros,
tus ojos hundiéndose en los suyos,
su perfume cosquilleando tus fosas nasales a medida que acerca su boca a la tuya
hasta que vuestros labios se encuentran.
esos trozos de paraíso dentro del paraíso,
la sensación de estar bien que saboreas sin hacerte preguntas,
su calor acercándose,
su mano tímida rozando tu piel,
su brazo rodeando tus hombros,
tus ojos hundiéndose en los suyos,
su perfume cosquilleando tus fosas nasales a medida que acerca su boca a la tuya
hasta que vuestros labios se encuentran.
Está tu sonrisa tonta ante un mensaje de instagram,
el viejo Clio azul cubierto de polvo de calima
que se detiene con un chirrido de frenos bajo las sombras movedizas de las palmeras sacudidas por el viento,
sus ojos risueños detrás de sus gafas de sol redondas,
el paisaje desfilando hasta Costa Teguise,
los rincones de la playa turquesa,
una sola toalla que se comparte entre dos
descorchando el vino blanco que se saborea en sus labios dulces.
el viejo Clio azul cubierto de polvo de calima
que se detiene con un chirrido de frenos bajo las sombras movedizas de las palmeras sacudidas por el viento,
sus ojos risueños detrás de sus gafas de sol redondas,
el paisaje desfilando hasta Costa Teguise,
los rincones de la playa turquesa,
una sola toalla que se comparte entre dos
descorchando el vino blanco que se saborea en sus labios dulces.
Están esos momentos en que se rehace el mundo bajo la luz pálida del sol que se prepara para declinar lentamente,
vuestros pasos sobre las rocas cortantes hasta el agua clara,
su mano cálida a pesar de las olas fría,
las risas saladas,
tus dedos en sus rizos húmedos
y la sonrisa en su cara iluminada por la luz blanca del sol en un cielo velado de calima.
vuestros pasos sobre las rocas cortantes hasta el agua clara,
su mano cálida a pesar de las olas fría,
las risas saladas,
tus dedos en sus rizos húmedos
y la sonrisa en su cara iluminada por la luz blanca del sol en un cielo velado de calima.
Escuchar su guitarra mecerte ;
sentir sus dedos en las cuerdas suaves
sin imaginar que esa canción humedecerá tus ojos durante mucho tiempo.
sentir sus dedos en las cuerdas suaves
sin imaginar que esa canción humedecerá tus ojos durante mucho tiempo.
Aun así, dormirse.
Olvidarse de comer.
Darse cuenta a mitad de la noche,
al volver de puntillas al pequeño apartamento de Arrecife.
Darse cuenta a mitad de la noche,
al volver de puntillas al pequeño apartamento de Arrecife.
Sonreír como una cría cuando te besa en la mejilla.
Decidir tener confianza
esta vez.
Para los dos.
esta vez.
Para los dos.
Desde el ferry, ver alejarse el puerto y sentir que el corazón se encoge.
Contener la lluvia en los ojos,
girarlos hacia el horizonte,
hacia esa otra isla que se acerca a ti,
que te ofrecerá mañana
— con o sin él —
que te ofrecerá mañana.
girarlos hacia el horizonte,
hacia esa otra isla que se acerca a ti,
que te ofrecerá mañana
— con o sin él —
que te ofrecerá mañana.
Punta Mujeres.
Jardin de cactús.
La calima es un fenómeno meteorológico : el polvo del Sáhara cruza el océano y lo difumina todo.
El horizonte desaparece. Los colores pierden nitidez. El ambiente es único: borroso, incierto y incluso un poco dramático.
El horizonte desaparece. Los colores pierden nitidez. El ambiente es único: borroso, incierto y incluso un poco dramático.